Celulitis

La celulitis conmúnmente se conoce como el acúmulo de tejido adiposo en determinadas zonas de cuerpo, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas.

En la última década, ha habido investigaciones extensivas para clarificar el sujeto y muchos autores están de acuerdo en los siguientes puntos. Las células adiposas se hinchan. Las paredes capilares se hacen excesivamente permeables y causan acumulación localizada de fluido. El drenaje linfático insuficiente disminuye la velocidad de fluido excesivo removible. Las células adiposas se agrupan y son atadas por las fibras de colágeno que más impiden el flujo de la sangre. Las fibras del tejido conectivo se endurecen y contraen, y tiran hacia abajo.

Debajo de la piel (epidermis y dermis) existen tres capas de grasa. La celulitis se desarrolla en la parte más superficial de las tres capas. Se llama la hipodermis o la capa de grasa subcutánea. La hipodermis está organizada en cámara por las fibras del tejido conectivo. El almacenaje de grasa y metabolismo del tejido adisposo es estimulado por las hormonas, y no el ayuno o ejercicio. Las células adiposas en las dos capas de grasa de reserva, que yacen debajo de la capa subcutánea, son dispersada en un sistema flojo. El grado de depósitos de grasa y de metabolismo en estas capas varía según la dieta y el ejercicio. Más notable, estas capas no son responsables de la formación de la celulitis.

Entre el 85% y el 98% de las mujeres despues de la pubertad presentan algún grado de celulitis, siendo más frecuente en unas razas que en otras. Parece haber un componente hormonal en su desarrollo; en los hombres es raro encontrar celulitis, su presencia se da en aquellos con deficiencias andróginas, hipogonadismo, castrados y pacientes recibiendo estrógenos para combatir el cancer de próstata.

Existen distintos grados de celulitis, celulitis blanda, celulitis dura y la más conocida es la celulitis exclerótica piel de naranja

CELULITIS BLANDA.

Sin duda, la más común de todas. Se caracteriza por su flaccidez extrema y su aspecto gelatinoso. El tejido de la zona afectada, no presenta consistencia, hundiéndose al tocarlo y moviéndose con claridad con los cambios de postura. Suele estar bastante extendida en muslos y glúteos, y no suele resultar dolorosa.

No obstante, este tipo de celulitis sí que puede llegar a producir cierta sensación de pesadez.

Suele presentarse a partir de la cuarta década de la vida; se asienta preferentemente en la cara interna de brazos y muslos, y suele darse en mujeres que no realizan ejercicio físico o sometidas a drásticos tratamientos adelgazantes.

 

CELULITIS DURA.

Cuando la piel se presenta endurecida y consistente, hay que hablar de celulitis compacta o dura, que es la peor de todas.

Se caracteriza por las perturbaciones de la sensibilidad cutánea que produce (es muy dolorosa, a veces incluso sin tocar ni presionar los nódulos) y por las alteraciones de la temperatura cutánea, causando sensación de frío o calor en la zona afectada.

Se reconoce fácilmente, porque es muy difícil de pellizcar (parece que la piel y los tejidos formen un solo bloque compacto). Además, la piel suele estar sometida a tanta presión de los tejidos que incluso se rasga, provocando las antiestéticas estrías.

Suele presentarse en individuos jóvenes de estructura física robusta.

 

CELULITIS EDEMATOSA.

Se localiza exclusivamente en las extremidades inferiores, y en ella se pueden observar características de la blanda y la compacta al mismo tiempo.

Las piernas se hinchan y engordan hasta adoptar un aspecto totalmente recto, como dos grandes columnas. También suele resultar, en algunos casos, un poco dolorosa al tacto y pueden apreciarse los nódulos, al igual que ocurre en los casos de celulitis blanda.

 La celulitis edematosa es la menos frecuente y la de más fácil tratamiento.

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